L. : Mira, éste
es el
mercado del
que te
hablé.
A. : ¡ Qué bonito ! ¡
Cuánta gente ! ¡
Qué colores !
En la verdulería :
V. : A ver, ¿
qué tomates
les doy ? ¿ Cómo los quieren ? Gorditos, ¿ verdad ? ¿ Son para freír o para ensalada ? ¿ Han visto qué manzanas más bonitas tengo ? ¿ Cuántas les pongo ?
A. (a Lorenzo) :
Esta mujer me marea. (A la verdulera) : Péseme
estos tomates.
En la
pescadería :
L. (a la
pescadera) : ¿ A
cómo está
el pez
espada ? ¿ Cuánto pesa ese trozo ?
P. : Dos kilos
y cuarto.
(Pasa un
ciego pregonando) : ¡
Los iguales
para hoy !
A. : ¿ Dónde está mi bolso ? ¡ Ay, Dios mío, que me parece que lo he perdido !
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