Amélie y sus amigos van en barco a Lanzarote. "La travesía dura una noche entera" dice don Sebastián. "Ver nacer el día, apoyado en la borda, es una de las más bellas experiencias de que puede uno disfrutar".
Ha olvidado hablarle del mareo.
Llegan al barco tres minutos antes de zarpar. "Démonos prisa" dice don Sebastián, mientras carga con todo el equipaje y corre hacia la pasarela.
Acaban de zarpar y Amélie ya no se siente bien. Siente náuseas. Se lo dice a María Luisa quien le responde : "Vámonos a proa, para que te dé un poco el aire".
El bamboleo del barco no hace sino aumentar la impresión de malestar.
"Estás lívida" le dice don Sebastián. "Meteos en el camarote, mientras que yo voy a la enfermería a que me den pastillas contra
el mareo".
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