Bajando por
la pasarela
del barco,
Amélie ha
dado un
tropezón y
se ha
caído.
"¡ Qué batacazo !"
exclamó uno
al verla
caer.
Don Sebastián
insiste para
que Amélie
vaya al
servicio de
urgencias del
hospital.
S. : El porrazo
ha sido
muy grande
y nunca
se sabe...
Si te
hubieses roto
algo...
El hospital
está instalado
en una
casona grande.
En el
servicio de
urgencias :
D. : ¿ Dónde le
duele ? Quítese
la blusa
y la
falda; ¡ ah !
aquí tiene
un señor
hematoma, pero
esto no
tiene la
más mínima
importancia. Mueva
el brazo,
por favor.
Bien, a
mí me
parece que
nada hay
roto, pero
para más
seguridad, vamos
a hacerle
una radiografía...
Desinfectaremos las
heridas y
luego le
vamos a
poner una
inyección
antitetánica.
A. :
Yo, doctor,
en Francia,
voy a
ver a
un homeópata
y contra
los golpes,
me receta
árnica.
|